15 agosto, 2026

Texto de Daniela Ugalde

Imagen: Industria Animación

Mucho antes de que Netflix nos resolviera la vida con sus recomendaciones o de que tuviéramos un catalogo infinito como el de Cruchyroll, la magia del anime ocurría en la televisión abierta. Para millones de mexicanos este fue el primer contacto con el país del sol naciente, pero, alguna vez te has preguntado ¿Cómo fue que el anime llego a México?

En la década de los 1960, las cadenas de televisión abierta necesitaban un contenido infantil accesible. Las licencias de animación japonesa eran mas baratas que adquirir producciones estadounidenses, así en 1964 se comenzaron a transmitir las primeras obras japonesas: Astroboy, Meteoro, La princesa caballera y Heidi. En los 80 Mazinger Z, Candy Candy y Remi aterrizaron en las televisiones mexicanas.

Pero fue en los 90 cuando llego el veredero auge del anime. Obras como Sailor Moon, Supercampeones, Los caballeros del zodiaco, Pokémon y la icónica Dragón Ball, fue durante esta época que el anime se volvió parte del a cultura mexicana, los niños y jóvenes crecieron viendo temas que no se abordaban en otras series como la tristeza, tragedia, el amor, la muerte, la amistad o el heroísmo.  Con la llegada del nuevo milenio trajo consigo títulos como Yu-Gi-Oh!, Digimon, Evangelion y Inuyahsa. Pero poco a poco estas obras se dejaron de transmitir en la televisión, mudándose a DVDs pero el anime encontró un segundo hogar; el internet. Fue ahí donde los fanáticos descubrieron mas obras como: One Piece, Death Note, Naruto, Shingeky No Kyojin, Full Metal Alchemist.

En México el anime no solo encontró una audiencia fiel, sino que se convirtió en parte fundamental de su cultura popular y urbana. De la televisión abierta al internet , la animación japonesa se  ha convertido en un lenguaje universal que conecta infancias pasadas con nuevas generaciones .

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