Las M.I.L.F. y una noches…

animatrix-del-purgatorio

Por San Sátiro.

Década de los 90; Reagan y Bush se salieron con la suya… Caudal obseno de bellezas eslavas de la Europa central son prófugas de la caída de la cortina de hierro: “Victoria secrets” las cubrió en gloria y perfección. Demasiada belleza me aburrió. Ángeles caídos del Valhalla rojo, soldaderas mal logradas del proyecto eugenísta-staliniano, cambiaron la hoz y el AK-47 por un bisturí californiano y un estilista homosexual latino. Ni en fantasía me creería que me acostaría con ellas… FANTASÍA; LA PIEDRA ANGULAR DE LA INDUSTRIA PORNO. Éstas actrices porno me resultaban un tanto distantes y hostiles para las debidas necesidades de mi notable antropomorfia chilanga…¡¡¡Qué fantasías tan chaquetas!!!
El mercado porno se sostenía en veinteañeras aventureras y guarras… Estábamos bajo la influencia y el signo de la torcida y dulce constelación de Elektra; en busca de un nuevo órden mundial, un paternalismo menos incestuoso y caníbal, bailábamos con Saturno y Michael Jackson. Ahora, para nuestra fortuna o agravio, “quiéramos o no”, vivimos en la era de Iocasta: Todos a chingar a su madre.
Aburrido de los standares estéticos de “Mila Jovo-bitch-tetonas”, encontré en el acento de la imperfección y decadencia física mi debido placer: ” La Mujer Común y Decadente”: Sus “patas de gallo” como fulgor virginal… manecillas solares, los lunares de sus senos, las perlas hepáticas que adornan sus dulces manos. Preciosas sus arrugas: Tigris y Eufrates de mi sed; Edén fermentado. Hé perdido la fe en la juventud.
La cotidianidad es ahora, un placer oculto. 19:00 horas. Voy sentado en el Metro; veo a una voluptuosa madre de familia que guarda sus lascivos tacones de aguja baratos en una percudida bolsa de “Zara”, sus dulces pies descansan en lo que los ahora cuarentones, conocimos como “Windyes”, traje sastre de “Julio” extraído de una barata de “Suburbia”, bolsa de de “Lecaroz” desbordadada de pan dulce (esposo hipertenso e hija obesa-mórbida)… Preciosa leona erguida de la fauna “Godinezca” de Reforma. De su blusa barata, me hiere el perfume de su escote, perfume a dos tandas de liquidar; tanta vulnerabilidad subyuga. El éxtasis del hastío y “el hubiera”. Una perrilla en su párpado me enloquece mientras lee abstraída a Coello, Drem Payal, evangelios apócrifos o un Tv Notas detrás de la Jornada…. Regina Coelli en trono de aluminio. Ella se percata que la observo, me siento culpable. Me vé con desprecio. Podría ser mi madre, mi tía, mi suegra o Marta Debayle en su “Mommy-Van”. Erección antinatura.

M            I                 L                 F

Mother
I’d
Like to
Fuck…. Denominación derivada de un juego de palabras extraìdo del “Blockbuster” “American Pie”. La mejor muestra de la latente decadencia occidental deriva de los films del “adolescente-idiota-americano” con derecho a ser feliz.
MILF es un género del cine porno que sostiene su trama y contenido en encuentros estrictamente furtivos de amas de casa hastiadas, aburridas y resentidas del bien logrado sueño americano y el limbo del confort protestante-capitalista con un miembro de una vulnerable e indesable minoría:
Junior en metanfetaminas de cofradía universitaria.
Hijastros e imbéciles herederos en Ritalin.
Lerdos plomeros irlandeses.
Repartidores de pizza portorriqueños.
Trabajadores sociales “afroamericanos”.
Jardineros poblanos-oaxaqueños.
Niñeras ucranianas con madre con cáncer.
Electricistas rusos.
Jamás un chino… ¡América, tierra de oportidades!, La crisis inmobiliaria que no pudo contener Obama y las residencias de prósperos lavadores de dinero son la mejor locación para que Janet Mason, Deauxma, Lisa Ann, Julia Ann, Persia Monir, Brandi Love, Ariella Ferrara, Sara Jay y Nicole Moore unten mayonesa en los sandwiches del lunch de sus “niños-Montessori-índigo”; seguramente un bien dotado costarricense destape ese drenaje atascado por sobras orgánicas.
MILF; apunte al desnudo de toda Madame Bovary posmoderna.
MILF; nunca tendrás un buen provedor.
MILF; diablesa de parrilladas y despedidas de soltera.
MILF; sirena de chapoteadero.
Kay Parker, Iocasta republicana y simpatizante de Nancy Reagan; madre del cine MILF. Emperatríz del porno antinatura, las madres divorciadas y abandonadas jamás serán vistas igual. No subestimemos el resentimiento de una mujer torcidamente resentida. Bienaventuranza de la doble moral protestante-capitalista. Kay Parker es la protagonista de “Taboo”, una saga de siete entregas que marcó y definió un gènero en el cine porno incestuoso de principios de los ochenta, inquisitivo panorama de vicios y delicias de la aburrida burguesía de suburbio norteamericano. Kay Parker interpreta a una apetitosa ama de casa adicta a las píldoras y con poca capacidad de sobrevivir en su entorno laboral, con tal despecho ante el abandono de su esposo; que termina vengándose de su infiel y desconsiderado marido teniendo relaciones con su hijo. Las delicias de la neurosis sexual de la guerra fría. ¡Dios Bendiga a América!

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