SOSPECHA CONFIRMADA/¿QUIÉN MATÓ AL CHE?

En librerias-Ratner y Smith (2)

Sospecha confirmada

Ernesto Herrera

En el subtítulo de su libro ¿Quién mató al Che? Cómo logró la CIA desligarse del asesinato (Paidós, 2015), Michael Ratner y Michael Steven Smith, presidente y miembro del directorio del Center for Constitutional Rights respectivamente, dejan en claro cuál es su objetivo. Creada en 1947, la CIA nació con poderes “casi ilimitados”, como resaltan Ratner y Smith. Este aspecto se reforzó un año después con la directiva secreta NSC 10/2, que la autorizaba a realizar acciones encubiertas como “acciones de propaganda; guerra económica; acción directa preventiva; sabotaje; antisabotaje; medidas de demolición y evacuación; subversión contra Estados hostiles, incluida la asistencia a movimientos de resistencia clandestinos, guerrilleros y grupos de liberación de refugiados”. La autonomía de la CIA alcanzó aún más fuerza con la política de la “negación plausible”, cuyo propósito era proteger al gobierno de cuestionamientos; es decir, que en un momento dado el presidente no sabía nada de lo que hiciera la agencia.

Aunque siempre se sospechó de la participación de la CIA en la muerte del Che, el hecho de que estuviera protegida por la política de la “negación plausible”, no permitía probar su injerencia en este asunto y siempre se culpó a las autoridades bolivianas de la muerte del guerrillero argentino. Ahora la CIA ya no puede negar su culpa.

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